jueves, 2 de enero de 2014

Chelonoidis carbonaria - Morrocoy, tortuga de patas rojas

Morrocoy (Chelonoidis carbonaria)
Morrocoy (Chelonoidis carbonaria) - Imagen cedida por Keloni
 
Chelonoidis carbonaria (Spix, 1824)
Tortuga carbonera o de patas rojas, Morrocoy
Inglés: Red-footed tortoise
Alemán: Köhlerschildkröte

Taxonomía: El género Chelonoidis está formado por 6 especies, siendo la más conocida de todas Chelonoidis carbonaria. No se han descrito subespecies, pero existe una gran variación de coloración y tamaño entre poblaciones de distintas regiones.
Hasta hace relativamente poco se la incluía en el género Geochelone.

Especies similares: Se parece mucho a Chelonoidis denticulata.

cherry head
Detalle de un ejemplar "cherry head" - Imagen de Jonathan J. González

Preciosa cría de Chelonoidis carbonaria
Preciosa cría de Chelonoidis carbonaria - Imagen de Nuhacet
Chelonoidis carbonaria - Morrocoy, tortuga de patas rojas
C.carbonaria con una coloración poco usual - Imagen de Enric Pàmies

Chelonoidis carbonaria cherry head
Chelonoidis carbonaria "cherry head" - Imagen de Enric Pàmies
 
Morfología: Tiene un caparazón bastante alargado y un poco abombado. Es de color negro, con el centro de los escudos de color marrón claro o amarillo.
El plastrón puede ser amarillo liso o con dibujos negros.
La cabeza y patas son oscuras con manchas rojas o amarillas.
Existe una importante variación geográfica. Aquí citaremos algunas de la variedades de carbonaria más frecuentes:
- Variedad del Gran Chaco, en Paraguay: En esta región podemos encontrar la variedad geográfica de esta especie que alcanza un mayor tamaño (hasta 60 cm). Su cabeza suele tener tonos amarillos con las mejillas con tonos rojizos.
- Cherry head: Es la variedad más llamativa, pues su cabeza tiene grandes manchas de color rojo vivo. Esta variedad habita en algunas zonas del sur de Brasil.
- Cabeza amarilla: Los ejemplares provinentes del norte de América del sur (Surinam, Guyana, ...) suelen tener las manchas de la cabeza de color amarillo. A veces son confundidas con Chelonoidis denticulata.

Dimorfismo sexual: Es bastante sencillo distinguir ambos sexos, siempre que la tortuga ha alcanzado ya un tamaño mínimo. El macho tiene la cola mucho más larga y ancha y tiene los escudos anales mucho más abiertos.

Chelonoidis carbonaria - Morrocoy, tortuga de patas rojas
Vista forntal de una tortuga carbonera - Imagen de Jonathan J. González

Tortuga carbonera
Dos ejemplares de cabeza amarilla - Imagen de Lourdes Sió

Plastrón de Chelonoidis carbonaria
Plastrón - Imagen de Lourdes Sió

Tamaño: Pueden alcanzar los 50cm de largo, pero lo más habitual es que midan unos 35 cm. Hay poblaciones de algunas zonas que son bastante mayores que el resto.

Distribución: Tiene una amplia zona de distribución que abarca varias zonas de Panamá, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana francesa, Brasil, Bolivia, Paraguay y norte de Argentina, y algunas islas del Caribe (Trinidad, Barbados,...). Estas zonas no están todas conectadas entre sí, por lo que forman tres o cuatro grandes zonas de distribución, lo que ha hecho que cada población evolucionara de forma un poco distinta al resto.

Hábitat: Su hábitat acostumbran a ser grandes praderas  y sabanas húmedas. Le gustan los ambientes espaciosos y abiertos, con una gran humedad ambiental y un poco de calor.

Mantenimiento: Es una especie que si se mantiene como es debido suele ser bastante resistente.
Requiere de grandes terrarios con calefacción y mucha humedad. Se debe poner un buen substrato (se recomienda una mezcla de turba con fibra de coco), plantas, escondrijos, algún recipiente con agua y se deberá humidificar el ambiente a diario.
En verano puede mantenerse en las semanas más cálidas al exterior, siempre que tenga mucha sombra y una humedad relativa alta.
La humedad ambiental recomendable ronda el 80 %. Si es más baja, veremos que a las tortugas les lloran los ojos.
La temperatura ideal está entre los 23-28 ºC todo el año. Por las noches puede bajar un poco, pero no a menos de 21 ºC.
Hay personas que mantienen estos animales en invernaderos, con la temperatura controlada, y los resultados son muy buenos.
Debemos pensar que esta especie puede alcanzar un buen tamaño, por lo que el terrario deberá ser bastante espacioso.

Morrocoy en su recinto exterior
Morrocoy en su recinto exterior - Imagen de Keloni

Dos crías de tortuga de patas rojas
Dos crías de tortuga de patas rojas - Imagen de Enric Pàmies

Chelonoidis carbonaria - Morrocoy, tortuga de patas rojas
Ejemplar con una coloración poco usual - Imagen de Keloni
 
Alimentación: Esta especie es básicamente herbívora, pero de vez en cuando puede comer alimentos de origen animal. Más o menos el 50 % de su alimentación estará compuesto por distintas frutas, preferentemente maduras: higos, melón, sandía, pera, manzana, papaya, piña, naranja, melocotón, uva,... El
plátano no es una fruta muy recomendable.
El otro 50 % de su alimentación debe ser a base de plantas silvestres (diente de león, jaramago, trébol,...), lechuga, canónigos, coles, endibias, cogollos, y otras muchas verduras, hongos y de vez en cuando algo de carne, insectos y moluscos.
La dieta debe ser lo más variada posible.
Es recomendable añadir calcio de vez en cuando a los alimentos.
Tres o cuatro veces al mes se les puede dar pienso para gatos bajo en grasa para que le aporte proteínas.
En libertad también se suele alimentar de larvas de insectos, termitas y escolopendras.

Chelonoidis carbonaria - Morrocoy, tortuga de patas rojas
Es una especie omnívora - Imagen de Keloni

Chelonoidis carbonaria gigantes en un comedero
Grupo de C.carbonaria gigantes - Imagen de MASTERYUD2
 
Comportamiento: Estas tortugas acostumbran a estar activas por la mañana y por la tarde. En las horas de máximo calor, suelen restar escondidas entre las hierbas o en sus escondrijos. Tampoco les gusta mucho el sol directo.
Disfrutan mucho con la lluvia. En los recintos al aire libre (para el verano) se puede simular la lluvia con una manguera si hace tiempo que no llueve. El agua, pero, no deberá estar muy fría.
Esta especie no duda en cruzar algunos ríos a nado buscando nuevas zonas para alimentarse. Algunos investigadores han observado que tienen pequeñas rutas donde encontrar comida de distintos tipos en distintas épocas del año.
Las tortugas criadas en cautividad suelen vivir bastante bien y no traen muchos problemas. Los ejemplares importados recientemente pueden estar algo tocados, por lo que se deberá vigilar mucho su estado de salud.
Los ejemplares juveniles sanos, crecerán los primeros 5 años a una velocidad impresionante.
Esta especie se adapta bastante bien a la cautividad y no suele ser nada agresiva.

Reproducción: Se trata de una especie que no es fácil de reproducir en cautividad. Si se tienen a los ejemplares en las mejores condiciones, al cabo de unos pocos años empezarán a realizar puestas. Si se consigue que empiecen a criar, a partir de ese momento ya cada año pueden realizar puestas.
Las tortugas carboneras se reproducen durante todo el año.
La hembra puede realizar varias puestas (2 ó 3), poniendo de 2 a 7 huevos en cada una. Los huevos miden 4'5x4'3 cm.
Los huevos se deben incubar a 29 ºC con una humedad del 80 %.
Las crías nacerán al cabo de unos 5 ó 6 meses.

Chelonoidis carbonaria copulando
Pareja durante la cópula - Imagen de Antonio Alcalá-Zamora

Chelonoidis carbonaria copulando
Pareja durante la cópula - Imagen de Antonio Alcalá-Zamora

Problemática: El problema que puede presentar esta especie es que necesita un gran terrario con calefacción todo el año y mucha humedad. Si no tiene suficiente humedad, le lloran los ojos y a la larga su salud se puede ver perjudicada.

Legislación: Está incluida en el Apéndice II de la CITES.

Bibliografía consultada:
- BONIN,F./DEVAUX,B./DUPRÉ,A. (2006) - Tortugas del mundo. Lynx Edicions, Barcelona.
- MÜLLER, Gerhard (1995) - Tortugas terrestres y acuáticas en el terrario. Ediciones Omega, Barcelona.
- VETTER, Holger (2005) - Turtles of the World Vol.3. Central and South America. Edition Chimaira, Frankfurt.

Artículo escrito por: Enric Pàmies

  
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