sábado, 21 de enero de 2017

Conceptos básicos para la captura y control de tortugas acuáticas

En España existen dos especies de tortugas dulceacuícolas autóctonas: el galápago europeo (Emys orbicularis) y el galápago leproso (Mauremys leprosa), además de un buen número de especies introducidas, la gran mayoría procedentes del continente americano y liberadas por parte de particulares.

Galápago leproso con las marcas en los escudos marginales
Galápago leproso con las marcas en los escudos marginales - Imagen de Jonathan J. González

La captura de tortugas en el medio natural tiene, como norma general, dos propósitos básicos:
- Llevar a cabo un seguimiento de las especies autóctonas con el fin de conocer mejor las distintas poblaciones que tenemos en España. Al ser especies protegidas por la Ley, es necesario realizar una gestión de las poblaciones salvajes, especialmente aquellas que se encuentran en parajes protegidos.
- Extraer las tortugas introducidas, puesto que se trata de especies invasoras que pueden tener un impacto muy negativo sobre las especies autóctonas y también sobre el resto de fauna y flora.

Nasas instaladas para la captura de tortugas
Nasas instaladas para la captura de tortugas - Imagen de Jonathan J. González

Estos seguimientos permiten conocer el estado de conservación de la población de tortugas y poder llevar a cabo medidas de conservación en el caso que fuera necesario.
Para efectuar un correcto control deben conocerse los hábitos de cada especie y saber en qué zonas habitan o es probable que habiten, con el fin de determinar qué tipo de trampas utilizar y en qué lugares es mejor instalarlas.

Existen diferentes tipos de trampas utilizados para la captura de tortugas acuáticas, aunque los más utilizados y efectivos son las nasas de doble embudo, nasas bentónicas y plataformas de asoleamiento.
- Nasas de doble embudo (minow trap): se trata de trampas con 2 entradas en forma de embudo, fabricadas con malla, siendo las medidas habituales de las nasas 30 cm de diámetro por 60 cm de largo o 40 cm de diámetro por 80 cm de largo.
Son nasas plegables, que ocupan poco espacio y suelen ser muy duraderas. Se trata de un tipo de trampas ampliamente utilizado en numerosos proyectos dada su alta efectividad y bajo coste.

Nasa de doble embudo llena de galápagos europeos
Nasa de doble embudo llena de galápagos europeos - Imagen de Jonathan J. González

Nasa de doble embudo con galápagos leprosos
Nasa de doble embudo con galápagos leprosos - Imagen de Enric Pàmies

- Nasas bentónicas: Es un tipo de nasa muy utilizada para la pesca de anguilas. Están compuestas por unos aros que forman un cono con diferentes redes en forma de embudo y dotadas de una pantalla para ampliar el potencial de captación de la entrada. Para un mejor funcionamiento la pantalla dispone de unos plomos en la parte inferior y unos pequeños flotadores en la parte superior y una boca de entrada en cada extremo de la pantalla.
Estos tipos de trampas requieren ser adaptadas a la captura de tortugas acuáticas para evitar su hundimiento. Suelen utilizarse pequeños flotadores o botellas de plástico ubicadas en su interior con la finalidad de mantener parte de la trampa fuera de la superficie del agua y los animales puedan respirar. Este tipo de trampas se revisarán  cada 2 a 7 días.
Pueden utilizarse distintos cebos, siendo los más utilizados el pescado, carne o piensos comerciales para gatos y perros.

- Plataformas de asoleamiento: Este tipo de trampas trata de aprovechar la necesidad de las tortugas acuáticas de asolearse. Consisten en una estructura cuadrada y rígida de PVC dotada de unas rampas que permiten a las tortugas asolearse en ellas, y una bolsa de red en la que quedan atrapados los ejemplares al caer en su interior.  Este tipo de trampas pueden ser revisadas cada 10-15 días.

Plataforma de asoleamiento - tortugas
Plataforma de asoleamiento - Imagen de Vicente Sancho

Cuando se lleve a cabo la revisión de las trampas, se extraerán todos los animales capturados en el interior, que a menudo aparte de tortugas acuáticas, se suelen capturar cangrejos de río,  distintas especies de peces, e incluso visón americano o aves. Las especies exóticas e invasoras serán retiradas para su posterior traslado a un centro de recuperación de fauna, y se procederá a medir y marcar las especies autóctonas  para su posterior liberación en el mismo punto donde se encontraron.
De cada ejemplar se anota el día y lugar de captura, número de trampa, sexo, edad aproximada, así como diferentes medidas biométricas del caparazón y plastrón, peso, presencia de ectoparásitos  etc. y se anotan en una ficha individual para cada ejemplar.

Cangrejo americano encontrado en una nasa
Cangrejo americano encontrado en una nasa - Imagen de Enric Pàmies

Se codifica cada ejemplar y se marca mediante pequeñas incisiones en algunos de sus escudos marginales. Este tipo de marcas no lastiman al animal, y restan presentes a lo largo de su vida pudiendo así detectar las recapturas, e incluso en ocasiones identificar animales muertos.

Machos juveniles de galápago leproso encontrados en una nasa
Machos juveniles de galápago leproso encontrados en una nasa - Imagen de Enric Pàmies

También pueden identificarse colocando al animal un chip subcutáneo o mediante la adhesión de placas identificativas en el caparazón de las tortugas.
Mediante el método de captura-recaptura podemos conocer la relación de sexos de la población y la estructura de las clases de edad, así como también realizar estimas del tamaño poblacional de cada zona estudiada. De esta manera se puede llevar también un seguimiento individualizado de los ejemplares estudiando su crecimiento y desarrollo en recapturas posteriores y detectar desplazamientos entre poblaciones.

Artículo realizado por: Jonathan J. González y Enric Pàmies

 

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