sábado, 4 de febrero de 2017

Instalaciones para Testudo graeca en una terraza

Instalaciones para Testudo graeca en una terraza
Instalaciones para Testudo graeca en una terraza

Cuando decidimos adoptar a estas curiosas criaturas, sobre nosotros recae la responsabilidad de darles la mejor vida posible, esto nos supone el procurarles la estancia y los alimentos lo mas similares posibles a su forma de vida en libertad, tanto en lo que respecta a su entorno como a su alimentación.
Algunos optan por introducirlas en un terrario en el interior de sus casas, para mí esto es valido solamente si no hay otra alternativa, siempre es más natural para ellas la vida en el exterior.
Para los que por desgracia no disponemos de un gran jardín, nos queda la alternativa de un balcón o terraza. En mi caso dispongo de una terraza lo suficientemente amplia como para fabricar un terrario lo bastante amplio como para albergar en él a una decena de ejemplares de Testudo graeca graeca, así que me puse manos a la obra.

El terrario consta de dos módulos separables uno de 150 x 50 x 50 cm, ensamblado a otro modulo en ángulo recto de 210 x 50 x 5cm de altura con lo que nos da unas dimensiones de 260 x 50 x 50 cm.
Por cuestión de higiene los dos módulos están montados sobre ruedas para evitar que se acumule humedad y  basura entre el suelo y la base del terrario y me permita cuando sea necesario moverlo para limpiar y pintar alrededor de él. Como el peso que alcanza es bastante elevado, puse ocho ruedas en cada modulo. Éstas son de nylon rígido ya que las de goma al moverse poco y con el peso terminan deformándose.

Primer módulo

Como el sustrato debe de mantener un nivel adecuado para las tortugas y para las plantas que siempre es interesante poner, opté por hacer los cajones con contrachapado marino, que se le supone 100% hidrófugo al que por estética y por prolongar aun mas su longevidad apliqué dos manos de barniz marino transparente, aplicado antes del montaje para que los cantos también estuviesen pintados Para ensamblar las tablas utilicé ángulos de refuerzo atornillados con tornillos inoxidables.
En el módulo menor puse un tirante central y en el grande puse dos para evitar que se abombe debido a la presión del sustrato.
Una vez terminados, procedí a colocarlos en su posición definitiva y los sujeté con ángulos de refuerzo por la cara exterior para poder montar y desmontar sin sacar el sustrato, una vez sujetos con una sierra de calar corté los puntos de contacto de los dos módulos hasta unos ocho centímetros por debajo del nivel que tiene que alcanzar el sustrato.

Unión de los dos módulos

El siguiente paso fue rellenar los módulos con sustrato, en mi caso renuncié a rellenar parcialmente con bidones vacíos para tener que rellenar menos y evitar peso, lo rellené todo. El sustrato elegido fue
la turba rubia ya que ésta carece de abonos y otros productos que pueden ser perjudiciales para ellas y al mismo tiempo les permite enterrarse con facilidad.
Lo siguiente fue vallar los módulos para evitar que caigan, evité el hacerlo con metacrilato o cristal porque impiden pasar los rayos UV tan necesarias para ellas y lo hice con malla electro soldada. A modo de estacas utilicé unas pletinas de aluminio que se utilizan de contrapesos en algunas cortinas y estores. La parte superior de la malla la doblé en ángulo recto para evitar en caso de escaladas que puedan caer al exterior y con alambre galvanizado la até a las pletinas y a los bordes de los módulos.
Puse unas plantas metidas en sus tiestos para poder regarlas sin humedecer excesivamente el sustrato exterior y al mismo tiempo protegerlas de las excavaciones de las tortugas.

Cueva

Plantas en el recinto

Una vez resuelto el tema del espacio me quedaba otro tema pendiente: tratar de proporcionarles las condiciones térmicas adecuadas ya que evidentemente la climatología que tenemos en el norte no es la más adecuada para ellas. Necesitan algo más de calor y en mi caso también de rayos UV ya que por la orientación de mi terraza solamente la reciben durante tres horas en pleno verano los rayos de sol y en primavera y verano algo menos.
Para ello adquirí un mini invernadero de 105 x 54 cm y lo coloqué en el módulo pequeño. El peligro del invernadero es que puede alcanzar unas temperaturas muy elevadas que incluso podrían ocasionar la muerte de nuestras huéspedes, para ello y gracias a la ayuda de una amiga a la que desde aquí aprovecho para darle las gracias (Anna) adquirí en Alemania un mecanismo regulable de apertura automática. Su misión es abrir la tapa del invernadero cuando éste sobrepasa la temperatura seleccionada, su funcionamiento es increíblemente sencillo y eficaz: se trata simplemente de aprovechar las dilataciones que tienen todos los cuerpos en función de su temperatura, cuando se vuelve a enfriar, se contrae y así sucesivamente.

Con este sistema ya estaba controlado el problema se la sobre temperatura ya solo quedaba lo mas sencillo, que se trata de calentar el invernadero cuando no es capaz de hacerlo con los rayos solares.
Incorporé un termo-programador digital que me regula la temperatura diurna, en mi caso lo tengo ajustado para que mantenga el interior a un mínimo de 25ºC durante el día y que no baja de 16ºC por la noche. Está conectado a una lámpara cerámica de 100 W a la que le acoplé a modo de proyector y evacuador de calor, para no quemar el porta-lámparas cerámico, una flanera inox.

Material para el invernadero
Material para el invernadero

Portalámparas
Portalámparas

Invernadero para tortugas
Detalle del invernadero

Ya solo quedaba el problema de la falta de rayos UV al tener escasas horas de sol directo. Para ello está conectada a un programador que durante 10 horas diarias mantiene encendida una lámpara compacta de 25 w Repti Glo 5.0 colocada en el centro del invernadero, de esta forma estén donde estén, salvo que se hayan metido en la cueva subterránea que les construí con restos del contrachapado, reciben los UV.

Ya solamente faltaba el facilitarles la salida al exterior, para ello hacia falta una puerta lo suficientemente grande para su paso, pero procurando evitar una excesiva pérdida de temperaturas.
Para ello recorté la puerta y les hice una especie de cortinilla de goma transparente con cortes verticales. Es increíble con la facilidad que aprendieron a entrar y salir a través de ella.

Puerta de entrada al invernadero
Puerta de entrada al invernadero

La cueva que veis en el interior del invernadero la he rellenado de paja y es el lugar que ellas eligen para dormir y en el que pasarán el invierno aletargadas cuando llegue el frío y les vaya recortando la calefacción.
Cuando llegue la primavera y, por lo tanto, llegue la época de la reproducción, con la profundidad que tiene el sustrato no tendrán problemas para encontrar el lugar adecuado para realizar las puestas.

Detalle del recinto
Detalle del recinto

Plantas que servirán como alimento
Plantas que servirán como alimento

Artículo e imágenes: Miguel Cestau


  
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