domingo, 12 de febrero de 2017

Mantenimiento de Glyptemys insculpta en el área mediterránea

La tortuga de bosque norteamericana (Glyptemys insculpta), es, como su prima, la tortuga de Blandings (Emydoidea blandingii), un animal extraordinariamente adaptado al frío. Puesto que ya existe en esta web un magnífico artículo sobre este especie (http://www.unzooencasa.com/2015/02/glyptemys-insculpta-galapago-bosque.html), no voy  a entrar en generalidades, pero si desentrañar los problemas que implica mantenerla en un lugar cálido y de inviernos suaves, como es la costa mediterránea española.

Hembra de Glyptemys insculpta saliendo del estanque
Hembra de Glyptemys insculpta saliendo del estanque

La tortuga de bosque americana está acostumbrada a pasar inviernos muy duros, con temperaturas bajo cero durante muchos meses, y una primavera y verano cortos. Es por ello que ha tenido que adaptarse a este clima adverso con dos peculiaridades: la determinación del sexo es genética y se mantiene activa a temperaturas muy bajas. En su área de distribución, tan sólo en el norte de Virginia, o bien no hiberna o lo hace durante poco tiempo. En la zona de la Comunidad Valenciana donde mantengo a mi grupo el invierno es corto y mucho menos duro que en Virginia. Es por ello que los animales se mantienen casi todos los inviernos activos a menos que se pongan los medios para que ello no ocurra. Sin embargo, voy a comenzar hablando de los animales desde el momento que comienzan su actividad.

1 de marzo. Es el día que mis tortugas ven la luz del sol desde el 1 de enero. Es así desde que están conmigo. 4 animales adultos, dos machos y dos hembras, que fueron importadas de Estados Unidos a principios de la década de 1990. Disponen de un recinto de 25 m² al aire libre, con varios pinos que dan sombra al recinto, orientación noroeste, suelo de tierra arcillosa, grava volcánica en algunos puntos, hojarasca y pinocha. Disponen de un pequeño estanque de 1,5 x 1,5 m de 40 cm de profundidad, plantado con papiro, cola de zorro y lenteja de agua y habitado en verano por guppys y  caracoles del género Planorbarius. El recinto es húmedo y se riega por aspersión una vez al día.

Estanque para las tortugas
Estanque para las tortugas

Desde el momento que salen comienza una actividad elevada para una tortuga a esa temperatura. El 1 de marzo en Valencia puede ser de manga corta o de jersey de cuello alto. Da igual. Para las tortugas de bosque es el momento de alimentarse y aparearse.
Su alimentación es variada y muy similar a la de las tortugas del género Terrapene, sus primas cercanas. En mis instalaciones la alimentación consiste en diversas frutas (pera, plátano, fresas, melocotones y albaricoques, principalmente), verduras (lechuga y escarola), carne (principalmente de aves y enteras, pollo y codornices, aunque aceptan otras como ternera o cordero), insectos (Zoophoba morio y Gryllus bimaculatus) y lombrices (Lombricus terrestris). Es curioso, pero odian el pejerrey.

Tortugas de bosque comiendo plátano
Tortugas de bosque comiendo plátano

Las he visto comer a temperaturas cercanas a los 15ºC y aparearse a 5ºC. Son de costumbres semiacuáticas. Algunos animales pasan casi todo el tiempo fuera del agua, y en mi caso suelen ser las
hembras. Este comportamiento podría tener una explicación. Uno de los machos pasa mucho tiempo en el estanque, y en el instante que una hembra entra, la busca para copular. No obstante, son animales muy observadores y parecen saber en todo momento quien está bañándose en ese instante, y las hembras evitan a los machos. No obstante, en el momento en el que el sol hace su aparición, todos acuden a asolearse sin hacer caso a la presencia de otras tortugas.

Tortugas tomando el sol
Tortugas tomando el sol

Sus lugares preferidos son debajo de arbustos, donde reposan la mayoría del tiempo. Reaccionan a los primeros rayos de sol buscando comida o dándose un baño. Las horas de sol directo aprovechan para calentarse. Les encanta la lluvia, y se pasean aún con frío y bajo truenos y relámpagos. Es curioso verlas escarbar en busca de lombrices mientras esto ocurre. Parecen golpear el suelo mientras escarban.
En esta época del año los machos no son demasiado insistentes con las hembras en tierra, prefieren copular en el agua. Los machos montan a las hembras golpeándolas con el plastrón en la parte superior del caparazón y mordiendo desde arriba, de manera similar a la de sus primas del género Terrapene, si bien no se tumban para completar la cópula como éstas.

1 de mayo. Las cópulas son frecuentes ahora, cuando los machos parecen perder cierto interés. Es entonces cuando las hembras comienzan a buscar lugares donde poner. La literatura indica que prefieren poner en zonas arenosas, silíceas. No es mi caso. Las tortugas disponen de bancos de arena de río situados en zonas donde en ocasiones anteriores han realizado puestas, y sin embargo prefieren la tierra arcillosa y bastante llena de piedras de los alrededores. Siempre realizan varios intentos hasta que al final hacen un único nido de entre 4 y 12 huevos durante la segunda quincena de mayo.

Puesta de huevos de Glyptemys insculpta
Puesta de huevos de Glyptemys insculpta

Los huevos se recogen y se incuban a 29ºC en tarrinas de las que habitualmente se usan para la venta de grillos, con vermiculita 1:1 y los huevos semienterrados. Uso incubadoras de tipo nevera y nunca coloco más de tres huevos por tarrina.

15 de julio. La actividad de las adultas no ha variado demasiado, si bien pasan mucho más tiempo en el agua para lidiar con la canícula. En la incubadora empiezan a salir las primeras crías de los huevos, blandos, donde han pasado entre 57 y 62 días sin más manipulación que comprobar la humedad de la vermiculita. Han permanecido blancos. Los que se quedaron de color amarillento acabaron arrugándose. No parecía que se hubiese formado ningún embrión al abrirlos. Una ligera abolladura en el huevo indica que se acerca el momento de la eclosión.

Cría de Glyptemys insculpta saliendo del huevo
Cría saliendo del huevo

Las crías se entierran en la vermiculita. Son muy pequeñas, tan solo unos pocos gramos. Recuerdan mucho a las crías de Terrapene carolina, aunque su cabeza más grande y plana las delata. Por arriba podrían ser difíciles de distinguir de una Terrapene carolina triunguis por su color marrón claro, aunque su plastrón con líneas grises nos saca de toda duda.

Crías de Glyptemys insculpta acabadas de nacer
Crías de Glyptemys insculpta acabadas de nacer

Se colocan en recipientes individuales de 28x19x14 cm, con una zona de musgo, 2 cm de altura de agua, cola de zorro y una piedra. A todas las cajas las ilumina un tubo fluerescente UVB 5.0. Comienzan a comer enseguida lombrices del género Dendrobaena, Gryllus bimaculatus de calibre 2 y pienso de tortugas acuáticas de buena calidad. El crecimiento es muy rápido. En un año habrán alcanzado los 10 cm desde los 3 cm de su nacimiento.

Cría de tortuga de bosque en su recipiente
Cría en su recipiente

15 de septiembre. Las crías han duplicado ampliamente su tamaño. Se amplía la zona de musgo. Pasan mucho tiempo debajo de éste, pero acuden a mi presencia. Saben que van a comer.

Glyptemys insculpta junto al musgo
Glyptemys insculpta junto al musgo

Glyptemys insculpta jcomiendo una lombriz
Glyptemys insculpta jcomiendo una lombriz

20 de octubre. Época de lluvias y de bajada de temperaturas. Los machos buscan a las hembras incluso en tierra. Se montan sobre ellas y así transcurren horas durante días. Las hembras se desplazan y los machos continúan encima de ellas sin inmutarse. A veces durante dos semanas o más. En el agua tienen lugar nuevas cópulas. Cada vez comen menos. Llega el frío, y aunque baja la actividad, no es difícil ver a las tortugas con temperaturas inferiores a 10 grados paseando por las mañanas, e incluso copulando. Algunas incluso se entierran, aunque con 16-18ºC a mediodía no hay quien duerma. Es cuando es necesario facilitar su hibernación.

Cópula de Glyptemys insculpta
Cópula durante el mes de octubre

1 de enero. Las tortugas de bosque sólo permanecen quietas a temperaturas extremadamente bajas. No es difícil verlas caminando por encima de la nieve. Sin embargo, si encuentran un lugar oscuro a una temperatura entre 7 y 1ºC, esperarán tranquilamente hasta la llegada de la primavera. Ese lugar oscuro en el caso de mis animales es una vinoteca, que a duras penas alcanza los 5ºC con ayuda de acumuladores de frío que cambio todos los días. Coloco a dos tortugas por vinoteca (con capacidad para 6 botellas), en un recipiente con un substrato de musgo esfango, tierra y hojarasca, envuelto en una red plástica. El traslado lo hago por la noche, cuando las tortugas están más frías. La ventana de cristal de la vinoteca la pongo cara a la pared para evitar que entre la luz. Cuando no hacía esto, las tortugas abandonaban el recipiente y empujaban la puerta hasta escapar.

Nevera para la hibernación de las tortugas
Nevera para la hibernación de las tortugas

De la misma forma hiberno a las crías desde el primer año. Las junto por primera vez desde que nacieron, en un mismo recipiente. Es destacable la habilidad para escalar de estos animales, puesto que la presencia de luz hace intenten escapar de la misma forma que lo hacen sus padres. Para las crías uso musgo vivo y tierra, muy húmedos. No uso agua, puesto que se mueven bastante durante la hibernación y podrían morir ahogadas si cayesen de espaladas y no se pudiesen dar la vuelta.

Nevera para la hibernación de las tortugas
Interior de la nevera

1 de marzo. Abro la puerta de las vinotecas, como he hecho durante todos los días para facilitar el intercambio de aire. Pero en esta ocasión dejo los recipientes en el recinto de las tortugas. No tardan  en salir. Las crías se trasladan individualmente a recipientes mayores. El ciclo comienza de nuevo.
 

Artículo e imágenes: Txema López

 
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